La definición del problema mente-cuerpo, sus interpretaciones y soluciones propuestas son de central importancia para el entendimiento de algunos aspectos de la Inteligencia General Artificial. Aunque desde el punto de vista práctico tiene poca relación con lo que efectivamente se está haciendo en el campo tecnológico, es el fundamento teórico de a lo que finalmente aspira la Inteligencia Artificial y que todo profesional dedicado (o aspirante) dentro del campo debe conocer.
De facto conocemos todos la relación mente-cuerpo, la experimentamos a cada momento, sabemos que aunque la mente no tiene dominio en lo físico, puede ser afectada por ello; por ejemplo, cuando se bebe alcohol, se dice que la mente “se nubla”, aceptamos que es una verdad porque el efecto del alcohol en el cuerpo es de intoxicación, un estado agresivo para el cuerpo y la mente “reacciona” al cambio de condiciones físicas, es más, si se continúa bebiendo alcohol, llega un momento en el que las funciones normales de la mente se degradan, hasta se puede medir el grado de ebriedad por la calidad de la función mental. La relación también funciona en el otro sentido, si se piensa en alguna cosa determinada se pueden tener reacciones físicas, como por ejemplo, pensar en el alimento favorito y comenzar a sentir hambre, o pensar en algo atemorizante y sentir que el corazón se acelera. Nadie duda de que existe una relación entre la mente y el cuerpo, pero ¿de qué forma interactúan si lo mental “no existe” y lo físico sí?.
La definición del problema.
Se entiende por la mente como toda la actividad del pensamiento, sin distinguir entre niveles de éste ni categorías (si es consciente, inconsciente o un tipo de conciencia elevada con capacidad de auto-reflexión). Y más específicamente, el cerebro en lugar del cuerpo (sabemos que indudablemente donde se da la actividad mental es en el cerebro y no en otro lugar).
La relación entre la mente y el cerebro representa un problema ya que ambos son de una naturaleza distinta e incluso contraria, para que la mente tenga una influencia efectiva sobre el cuerpo debería tener un aspecto físico, si reside en el cerebro ¿dónde entonces está alojada?, con los avances en neurología y de imagenología se ha logrado visualizar la actividad cerebral y se deduce que el pensamiento en realidad ocurre en todo el cerebro, aunque lo que vemos en esos estudios es “el efecto de pensar”, no existe una neurona (o grupo de ellas) que sea la única responsable de la mente, si intentamos reducir el problema diciendo que la mente es un “proceso neurológico” (como la mayoría de neurocientíficos afirma), es decir, que no está gobernada por una función específica del cerebro sino por un conjunto de ellas, en realidad no resuelve definitivamente el cómo sucede dicha interacción, sólo propone que la mente debe tener un componente físico no descubierto aún, lo cuál nos regresa al principio.
Para establecer la complejidad nos valdremos del siguiente ejercicio propuesto por Jonathan Westphal. Sabiendo que:
- La mente no es física.
- El cuerpo es físico.
- La mente y el cuerpo pueden interactuar.
Pero…
- La mente y las cosas físicas no pueden interactuar.
Esta última sentencia es cierta, de lo contrario, podríamos mover las cosas con sólo pensarlo (aunque haya gente que afirme poder hacerlo).
Las cuatro afirmaciones forman una paradoja ya que la número 4 niega la número 3. He ahí el problema mente-cerebro.
El dualismo.
Descartes fue el primero en explorar formalmente el problema y su aportación es fundamental para definir la naturaleza de ambas sustancias: res cogitans (alma) y res extensa (cuerpo), establece una línea clara que las separa por lo que se llama “dualismo cartesiano”. Aunque propone una serie de interacciones que no son del todo satisfactorias y han sido ampliamente criticadas, la lectura de la obra de Descartes es fundamental para una comprensión profunda del problema.
El dualismo puro establece que la mente es una propiedad de naturaleza completamente inmaterial y que el cuerpo es un mero depósito de la mente. Básicamente niega la proposición 3 afirmando que la interacción es más bien un resultado de la acción del alma, como un títere, el alma al manifestarse acciona al cuerpo por consecuencia, un resultado mecánico más bien. De primera instancia suena lógico pero evade la verdadera cuestión del cómo, o sea, ¿los hilos del títere son físicos o inmateriales? Gilbert Ryle llama a este efecto “el fantasma en la máquina” (ghost in the machine) como un dogma sin sentido.
La separación irreductible de las sustancias no ofrece una solución del cómo ambas interactúan, lo cual nos lleva a la siguiente proposición.
El monismo.
En oposición al dualismo, el monismo afirma que ambas cosas (mente y cuerpo) son una misma, dicho de otra forma: dos caras de una misma moneda, aunque esto resuelve el problema de la interacción, al ser la misma cosa nos arroja un problema aún mayor, ¿cuál lado determina la naturaleza total de la moneda?, Y en la respuesta reside una de las más importantes cuestiones de la filosofía, a saber, la división entre idealismo y materialismo.
Mientras que el idealismo afirma que la materia existe sólo a partir de la mente, y que ésta es la que le da forma y sentido, el materialismo afirma lo contrario, que la mente sólo puede existir gracias a que la materia es real. Nótese que no se pone en duda la existencia de una de las dos sustancias, sino que una determina a la otra.
La división general descrita aquí entre idealismo y materialismo es muy burda, no se ahonda en sus postulados y características más particulares, lo importante es trazar un hilo conductor para posterior tratamiento. Es sumamente importante tener una buena noción de ambas corrientes, tanto Kant, Hegel, Marx o Kuhn son una excelente referencia para no subestimar la verdadera cuestión.
Si se revisa la historia de la filosofía, los más contemporáneos filósofos son de corte materialista, gracias a la tecnología y la ciencia, se ha encontrado un mayor desarrollo en esta rama, pero volviendo al problema inicial, no se resuelve de ningún modo el cómo la mente y el cuerpo interactúan porque para el monismo es tema secundario.
Monismo neutral.
Dentro del monismo hay una tercera división que no ha sido tocada con mucha frecuencia y es el monismo neutral, el cuál propone que al juntar las dos sustancias mente y cuerpo, existe una tercera que tiene su propia naturaleza y que en sí misma contiene a las otras dos, como tal no es una solución (de ahí el carácter neutral), ya que traslada el problema de la interacción a otro lugar e incluso la pone fuera de alcance. Spinoza es quien introduce este nuevo enfoque, aunque ha tenido más penetración en la religión debido a que esta tercera sustancia está derivada de Dios.
Este enfoque, en realidad, reconcilia la cuestión inicial, si en un principio se separa la mente y el cuerpo y se crea el problema de la interacción, al concernir esta última exclusivamente a una entidad derivativa (por el momento no hablaré de Dios, lo dejaré para una entrada posterior), la solución del problema puede verse de modo que las propiedades de la mente son parte de un todo no necesariamente cognoscible, pero lo que esté a “nuestro nivel” (de conocimiento) y que no rompe con esta regla general, e incluso es reproducible, es la base de la ciencia.
Para la causa de la Inteligencia Artificial es una auténtica supernova, podemos alcanzar a reproducir nuestra inteligencia si entendemos y copiamos los modelos físicos y lógicos propios, desmitificamos la mente y la entendemos con todas sus características sin perder ninguna de sus complejidades definidas en términos de una anatomía correspondiente. Que una máquina piense es posible si reproduce los mismos mecanismos que nosotros.
Conclusión.
Es importante tener la magnitud completa de la complejidad de pensar y su correspondencia con lo físico, el papel central de la filosofía y dentro de ella un hilo conductor para identificar dónde y cómo ahondar en la cuestión. Hay todavía muchos cabos sueltos en la disertación derivada pero se irán abordando y el nivel de complejidad corresponderá.
Esta entrada pretende ser una fuente de muchas más preguntas al respecto. ¿Qué es pensar? ¿Qué hace a una mente? ¿Podemos hablar de conciencia incluso? La promesa de la Inteligencia General Artificial es que sí.
Bibliografía:
Jonathan Westphal: The mind-body problem. Cambridge MA: MIT Press, 2016.
Gilbert Ryle : Descartes’ Myth. The Concept of Mind. University of Chicago Press. 1949.